Me adentro en el mundo de "El guardián entre el centeno" desde la más completa ignorancia sin saber que en sus hojas encontraré unas letras consideradas como culto para algunas personas, y sobrevaloradas para otras.
No sé como salir ante esta pequeña controversia, por lo que apelaré a mi humilde opinión como lectora. Sólo sé que estoy ante un libro que se ha de leer, no será ninguna sorpresa encontrarlo en esas listas horrorosas que siempre se hacen sobre libros que se han de leer antes de morir.
El caso es que el estilo narrativo en primera persona de un personaje inteligente, agudo, sincero, temerario y solitariamente entristecido ante una ciudad y unos personajes rayando lo cruel y despiadado del ser humano en una ciudad como Nueva York se agradece y hace merecer a la obra ese título de imprescindible.
Holden Caufield, pasea su semblante por calles nocturnas y solitarias buscando ese algo que no es capaz de encontrar en ningún sitio. Inconformista, y crítico feroz planeará escapar hacia un lugar alejado al que no llega desde una clínica psiquiátrica en que nos habla.
No diré más de la historia, ni del sabor que dejan las hojas tras su lectura, ni del ánimo de reflexión sobre la obra o el humor que deja en el lector. Sólo que no es una obra superficial, una historia simple o un niño que no quiere ser mayor. Los buenos libros siempre resultan prismas de varias caras, y es labor del lector decidir desde cual de ellas va a mirar.
El caso es que se trata de un gran libro, independientemente de la vida misteriosa y recluida de su autor. Un libro que se ha de leer si puede alimentar al lector que se atreva a desmenuzar sus letras,y no porque esté escrito en una lista de lecturas obligatorias.
Quizás el guardián entre el centeno, consiga salvar a alguien de no caer al precipicio......